01/03/2026
Go-chan, el mono que no se separa de Punch, también conoce lo que es estar solo.
Antes de llegar al refugio, Go-chan vivió en un circo. Rodeado de ruido, luces brillantes y otros monos que nunca lo aceptaron. El estrés fue acabando con él hasta que finalmente lo trasladaron.
Cuando lo llevaron al refugio, ahí estaba Punch. Un monito pequeño que no soltaba su peluche ni un segundo. Se aferraba a él como si fuera lo único seguro que tenía. Y lo curioso es que Go-chan fue el primero en acercarse. No lo miró raro, no lo evitó. Simplemente se sentó a su lado y lo abrazó.
Tal vez porque el dolor reconoce el dolor. Go-chan no vio un mono extraño. Vio un reflejo. Dos almas que habían luchado por pertenecer.
Gracias a Go-chan, Punch empezó a mostrarse más activo, más tranquilo. Ya no tiene esa mirada triste de antes.