03/03/2026
Lo que fué, es y podría ser. Todo converge en la poesia, lo pondré aquí por si el papel se pierde ó por si el Alzheimer secuestrara mi memoria, pero un corazón calado se puede leer en braile
Y eres tú, en la insistencia de la luz sobre los muros,
la mano que se queda, la palabra que se vuelve un territorio,
un habitar el aire donde el tiempo se detiene a contemplarnos.
Eres la pausa, sí, la pausa necesaria entre el estruendo,
el eco de una risa que desmiente la ceniza de los días,
un paso compartido en la llanura de este mundo que se rompe.
Vengo a decir tu nombre como quien nombra un puerto,
una raíz de asfalto que se aferra a la esperanza,
porque quererte es caminar por una calle que no acaba,
una ciudad de gestos donde el frío no nos toca,
donde el silencio es música si es tu voz la que lo habita,
si es tu sombra la que traza el mapa de mi propia sombra.
Y estar aquí, sencillamente, en la reiteración del afecto,
en el asombro de encontrarte en el vértice de cada madrugada,
siendo el cuerpo que resiste, la memoria que no cede,
la amiga que es un río de agua clara entre las grietas.
Porque todo es rastro, pero tu rastro es lumbre,
un golpe de alegría que no termina de sonar en la memoria,
un estar, un ser contigo, en la sagrada permanencia del abrazo.
"JCTV
Escritos de Amor, Esperanza y Decadencia"