09/08/2026
El riego es clave
• El exceso de riego es la primera causa de caída de las flores y mortalidad de las orquídeas. La mayoría poseen órganos de reserva —pseudobulbos, cañas, hojas crasas—, de modo que pueden resistir sin problemas períodos de sequedad. La pauta es dejar secar el sustrato entre riego y riego. Las Phalaenopsis no se deben volver a regar hasta que las raíces hayan pasado del verde al blanco (si están marrones es que se han secado o están muriendo).
• Lo mejor es regarlas por inmersión en un cubo con agua y abono (como en la foto). Se deben dejar unos 20-30 minutos, de manera que el sustrato se empape bien. También se pueden regar por arriba, impregnando bien todo el sustrato, pero sin que se mojen las hojas ni el punto central de la planta, donde surgen las hojas y tallos florales. Lo importante es dejar secar del todo antes de volver a regar. El grado de humedad se puede comprobar introduciendo un palito de brocheta en el sustrato.
• Se pueden regar con el agua corriente de la zona si es blanda, ya que los abonos están formulados para acidificarla; en zonas de aguas más duras conviene mezclarla con agua de lluvia. Las aguas duras son especialmente perjudiciales para las Phalaenopsis.
• El agua ha de estar a temperatura ambiente. Lo ideal es dejarla reposar para que se temple, se precipiten las sales y se evapore el cloro.
• Las hojas deshidratadas y blandas no indican falta de riego sino que las raíces están tan deterioradas que han perdido su capacidad de absorber el agua.