Un día de 1966, mientras las calles de Tucumán se barrían al ritmo pegadizo de los Beatles, un grupo de jóvenes tucumanos, apostando a esta provincia se preguntaron: que tal si ponemos un negocio de televisores? A sí nació Tevelin, una empresa con 40 años de trayectoria, dejando una huella en la historia comercial de la provincia. Aprovechando la demanda de este gran invento, Tevelin rápidamente o
cupó un lugar en un mercado dominado por empresas de largas raigambre comercial. Hoy, haciendo una mirada cómplice y nostálgica, ¿cuántos tucumanos se abrían perdido la llegada a la luna de no ser por estos jóvenes emprendedores? A lo largo de su historia, Tevelin fue testigo privilegiado de los hechos que fueron cambiando los hábitos de la sociedad tucumana. Bendijo la luminosa alegría de la tv a color; bailó al ritmo del disco compacto que reemplazó a los de vinilo. Y luego navegó por el océano de internet, se comunicó con un teléfono celular, trepó los cerros en bicicletas que parecen motos. Tevelín sigue creciendo, sin estridencias, conservando la humildad y el bajo perfil. A pesar de los vaivenes económicos o los cambios de la globalización, es una empresa que jamás renunció a su sencillez, a la actitud de servicio. Cómo explicarlo? La respuesta es sencilla pero profunda:, Tevelin es una familia. Allí su secreto y mayor tesoro. Nació para estar unida, con el firme propósito de renovar, día a día, generación tras generación, el compromiso de satisfacer plenamente a sus clientes. Actitud de servicio, eficiencia, respaldo técnico, son los puntales de la filosofía Tevelin, que la lleva a ser una de las firmas elegidas por las familias tucumanas.