04/15/2026
VIOLINES, CAJONES Y LA BÓVEDA ESPIRITUAL
La bóveda espiritual es un espacio íntimo de recogimiento, silencio y comunicación interior. Es el lugar donde la persona se sienta, medita, ora y establece un vínculo personal con sus espíritus. Por esa razón, no es el espacio adecuado para cajones, violines ni celebraciones musicales, aunque estas se hagan con buena fe.
El cajón y el violín forman parte de tradiciones respetables del espiritualismo cubano y del espiritualismo cruzado, pero cumplen otra función. Son homenajes que se ofrecen a espíritus de labor y misión, espíritus de trabajo que, por su historia espiritual y cultural, se identifican con esas manifestaciones. No todo espíritu recibe un cajón ni todo espíritu acepta un violín, porque no todos los espíritus trabajan desde el mismo código ni desde la misma tradición.
Dar un cajón a un espíritu que en vida fue una monja, un religioso católico o alguien sin vínculo con tradiciones afrocubanas no tiene coherencia espiritual. Tampoco es lógico hacerlo dentro de la bóveda, que no es un espacio de manifestación colectiva ni de ritual público, sino de comunicación privada, familiar y reflexiva.
Cada cosa tiene su lugar y su función. Si un médium tiene un espíritu de trabajo africano, congo o de tradición afrocubana y desea honrarlo con un cajón, es válido, pero fuera de la bóveda. Si su guía de labor es una gitana y la tradición indica un violín, también es correcto, pero en su contexto adecuado. Cuando se respetan los espacios y las funciones, el espiritualismo fluye con orden, claridad y coherencia.
Robert Obà Ení Orìaté